21 noviembre 2005

Lombardia.


Lombardia, hermosa región al norte de Italia. Capital Milán, la ciudad de la moda y las bellas mujeres. Del Inter y del Milán, dos grandes equipos que si no son campeones están a punto de serlo. Un viaje maravilloso que viví después de pasar a ver a Javier López de Lérida en España y haber alojado una noche en Madrid. De todos los reportajes de viaje que escribí para el Diario Financiero este fue el mejor lejos (aunque en mí el de Israel si lo llego a escribir será más hermoso por la mística que envuelve). Bueno fueron varios días en abril de 203, cerca de 13 días, en que estuve en Italia invitado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El resultado lo pueden ver en la siguiente nota, aunque faltó un día en que me arranque sólo con una mochila y una bebida a Venecia. Pero ese da para un artículo extenso, porque fue marcador.


Evasión. Lombardía

Región de privilegio

Los vitrales dividen la luz del día en millones de colores en escenas que van recorriendo los pasajes de la Biblia. El órgano, que dicen es el más antiguo del mundo, emite un sonido impresionante, a veces tenebroso, que se propaga por las inmensas naves separadas por pilares de mármol de Candoglia, cada uno de un tono diferente. La atmósfera de piedra fría recibe la tenue luz de las velas y la música de los tubos, combinación que provoca un escalofrío místico y solemne. Es el interior del Duomo de Milán, el ejemplo más complejo de la arquitectura gótica de Italia, una de las catedrales más grandes de Europa y corazón de la capital de la pujante región de Lombardía.
Es una ciudad moderna y cosmopolita en la que se palpa la presencia de la historia. A unas cuadras del Duomo se encuentra el Teatro alla Scala, verdadera “catedral” de la ópera mundial. Al frente se yergue el monumento a Leonardo da Vinci en homenaje a este genio del período del renacimiento una de cuyas obras cumbres, la última cena, se encuentra en la antigua iglesia de Santa Maria delle Grazie, uno de los símbolos del pasado de Milán junto al castillo de la legendaria familia Sforza.
Pero la capital lombarda no es precisamente un museo viviente como otras urbes italianas. Palpita al ritmo del presente, es la sede del mercado bursátil más importante de Italia y el principal rival de París en el mundo del diseño y la moda europeos, que tienen varios de sus mejores escaparates en transitadas galerías peatonales como la Vittorio Emmanuele II, ubicada a un costado del Duomo.
Milán es el eje del motor industrial de Italia. Pero la capital lombarda es la cara más conocida de una región de rica naturaleza. Lagos Maggiore, di Varese, di Lugano, di Como, d'Idro y di Garda que van formando toda una red fluvial que unen los distintos pueblos con el río Po, el mayor de la península, todo en el marco de las imponentes cadenas montañosas que se integran luego a Los Alpes. Este es el escenario en el que existen las once provincias de la región de Lombardía, cuyo escudo es el trébol de cuatro hojas, símbolo universal de la suerte que representa bien los logros del estilo de vida de estos italianos del norte.


Naturaleza privilegiada

En los territorios de Lombardía sobresalen dos grandes lagos: el Como y el Maggiore. En el primero se encuentran hermosas Villas, grandes mansiones y palacios que han pertenecido a las familias más acaudaladas de Italia. En las costas del lago Como, pequeños pueblos van disputando los mejores paisaje. Y en uno de sus extremos se ubica la ciudad del mismo nombre, en que destaca la iglesia de San Fedele, del siglo XII, y la catedral a la orilla del lago famosa por la belleza de sus vitrales y altares en mármol blanco y negro.
Por su parte, el Maggiore tiene su centro de atención en las islas Borremeas, a las cuales se accede a través de una breve travesía en ferry. La mayor de ellas, Isola Bella, está casi enteramente ocupada por el Palacio Borremeo, un complejo arquitectónico del siglo XVII rodeado de un suntuoso jardín en terrazas en el que destaca un teatro con bellas esculturas que miran a la ciudad de Streza.
El interior del palacio lejos refleja toda la riqueza de la familia Borromeo. Salas de extraordinaria decoración en donde se exhiben pinturas de artistas como Carracci, Tiépolo y Giordano, además de una colección de tapices flamencos bordados en oro. Impresiona el salón central cuyo piso es de mármol blanco con columnas que exhiben los signos de la familia, en cuyo escudo resalta, con ironía, la palabra humildad.

Top automovilístico
A unos 45 minutos de Streza se encuentra la capital del automovilismo italiano, Monza. Para los entusiastas de Fórmula Uno, esta ciudad significa magia y el Gran Premio de Italia y su la Ferrari. De hecho, está todo dispuesto para lo que será la carrera de este año el próximo 14 de septiembre con nuevos pits para los competidos y equipos. Las entradas ya se encuentran a la venta y su costo puede alcanzar a costar 500 euros.
La pista se comenzó a construir en 1922 lo que lo convierten en el más antiguo de Europa. Pese a que se han realizado una serie de modificaciones para moderar la velocidad a las competencias, aún sigue siendo la pista más rápida del circuito de Formula Uno y la que ofrece el mayor desgaste para pilotos y autos. En sus largas rectas se alcanzan velocidades de hasta 340 km/hora, para luego enfrentar cerradas curvas que han sido la tumba de afamados corredores.
Pero Monza es más que el autódromo. La ciudad también presenta una serie de atractivos arquitectónicos renacentistas y medievales que impresionan a sus visitantes. Entre ellas destaca la catedral que guarda un anillo de oro con incrustaciones de piedras preciosas que, se afirma, contiene un clavo de la cruz de Cristo.


Invierno lombardo

Entre las varias facetas que componen la vida en Lombardía destacan los deportes de invierno que tienen su epicentro en Bormio, en la Provincia de Sodrio. A los pies de los montes Bernina -que alcanzan sus mayores alturas en el Pizzo della Presolana, con 4.050 metros, y en el Adamello, con 3.554 metros- se encuentran unas de las mejores pistas de esquí a nivel mundial, como el de Santa Caterina Valfuva, que dominan un paisaje espectacular que se extiende hasta la frontera con la vecina. No por nada, Bormio será la sede del próximo campeonato mundial de esquí que se realizará entre enero y febrero de 2005.
En si mismo, Bormio es un pintoresco pueblo posee una arquitectura que data se remonta a inicios del siglo XIX, aunque es su iglesia se pueden ver frescos del 1400. Sus calles estrechas esconden sorpresas, como la cantina Braulio, en cuyos subterráneos se elabora un licor a partir de tres tipos de yerbas que crecen en las cercanías, que le dan un sello muy particular a sus productos de reserva de tres y cinco años.
Y la zona también cuenta con concurridos centros termales cuyas aguas brotan manantiales montañosos.


  • Panoramas

    -Mayo. Es el mes de la iniciativa patios abiertos, buena ocasión para visitar espléndidas residencias particulares abiertas al público.

    -Junio. El primer domingo del mes se celebra la Fiesta de los Navigli (canales) en la que se conjuga la venta de antigüedades con espectáculos y eventos folklóricos

    -Julio y agosto. Los principales hitos del verano milanés son el festival latinoamericano en el FilaForum de Assago, y el Arianteo, reseña cinematográfica al aire libre en la Rotonda de Besana.

    -Septiembre. Entre los eventos del otoño destaca el Gran Premio de Italia en el autódromo de Monza.

    -Noviembre. La cultura tiene uno de sus acontecimientos máximos en la entrega del premio literario Bagutta, el más antiguo de Italia vigente desde 1926.

    -Diciembre. El día 7 parte la temporada de ópera del Teatro alla Scala, evento que coincide con las celebraciones de la Fiesta de San Ambrosio, patrono de la ciudad.