Declarada Patrimonio Nacional, en esta iglesia me bauticé en 1970.
15 febrero 2013
29 mayo 2012
Oficialmente periodista

Finalmente lo hice. Tras varios intentos. Temas interesantes y
trascendentes que elaboraría con hipótesis y diversos objetivos… al final no llegaron
a ningún puerto. Tras un llamado a la Universidad Arcis, donde egresé en 1994,
y pagando las multas de haber aplazado varios años la tesis para titularme, se
integré a un seminario de título que buscaba que varios alumnos de periodismo
terminaran su carrera.
Me embarqué junto
a otros alumnos de diversas generaciones. A lo largo del camino fueron
abandonando algunos de ellos. Primero, un muchacho que vivía en Valparaíso y
que se le hacía difícil venir a Santiago a trabajar. Luego organizados en grupos
de trabajo al final hubo uno que no alcanzó a llegar al final.
Al terminar fuimos sólo tres los que este 28 de mayo de 2012 defendimos
la tesis elaborada.
Luego de casi dos
horas de preguntas sobre el tema nos informaron que nos fue bien. ¿Qué
significa? Que después de casi 18 años de haber egresado de esa carrera, de
haber trabajado en tres medios, ocupado
varios cargos al interior de ellos como editor, jefe de proyectos y otros más
rimbombantes, hoy con toda propiedad puedo decir: "soy periodista".
17 mayo 2012
UN HERMOSO COMERCIAL
Qué importan el mundo cuando crees que te va mal. Mira este comercial y verás que hay cosas más importantes en la vida.
10 abril 2012
La pacificación y las reducciones en la Araucanía
Chile, fértil provincia y señalada
en la región Antártica famosa,
de remotas naciones respetada
por fuerte, principal y poderosa;
la gente que produce es tan granada,
tan soberbia, gallarda y belicosa,
que no ha sido por rey jamás regida
ni a extranjero dominio sometida.
(Extracto de la Araucana)
No fueron los españoles quienes conquistaron la Araucanía, fue el Estado de Chile después de la guerra del Pacífico a fines de siglo XIX que a través de la campaña pacíficación de la Araucanía logró dominar a esta tierra. Ayer leí una columna publicada The Clinic, pero también en el diario El Sur, actualmente de la cadena de diarios regionales de El Mercurio, del periodista Pedro Cayuqueo (Twitter: @pcayuqueo) que relata muy bien el proceso a través de su familia. La copio textual:
"Diálogo (inconcluso) entre un mapuche y un taxista"
Aeropuerto Maquehue. Tras dos semanas fuera de Chile arribo a Temuco. Llueve a raudales, como casi siempre. Abordo un radiotaxi rumbo al centro de la ciudad. “Mala cosa esto del clima… apenas pudo aterrizar su vuelo”, me dice el taxista, tratando de entrar en conversación con tal vez su primer cliente [...]POR PEDRO CAYUQUEO (*)
Aeropuerto Maquehue. Tras dos semanas fuera de Chile arribo a Temuco. Llueve a raudales, como casi siempre. Abordo un radiotaxi rumbo al centro de la ciudad. “Mala cosa esto del clima… apenas pudo aterrizar su vuelo”, me dice el taxista, tratando de entrar en conversación con tal vez su primer cliente del día. “No lo crea”, le respondo. “Donde estaba hace unos días no paraba de transpirar… hasta cierto punto extrañaba la lluvia y el frío”, agrego. Intrigado me pregunta de dónde vengo. “De Bolivia, específicamente de Santa Cruz, en el oriente”, le respondo. “Ahhh… mire usted, Bolivia… es allá donde tienen a un indígena de Presidente, ¿cierto?… ¡ése que lesea con el temita del mar!”, añade. ¿Qué piensa de Evo Morales?, me pregunta. Le explico que en Bolivia hay diferentes visiones sobre su mandato y su figura. Cuando estoy a punto de dar la mía, interrumpe. “Fijese que aquí en Temuco también los indios andan alzados… todos los días lesean, se toman los fundos, cortan los caminos, se agarran con carabineros… ¡qué gente más ociosa!, si les entregaran las tierras ni sabrían qué hacer con ellas, sería como entregarle una locomotora a un niño… ¡si esta gente nunca ha trabajado, son flojos, así es su naturaleza!”, sentencia. Cinco, diez… quince minutos de viaje y la charla del taxista no cambia de tenor. “¡Si ya está bueno que la corten!”, subraya con evidente indignación. Intento a ratos que el monólogo dé pie a una conversación, pero no hay caso. El viaje llega a su fin. “¿Cuánto le debo?”, pregunto. “Son tres mil pesos, mi caballero… y aquí tiene mi tarjeta, pa’ la próxima”, me dice amable. Descargo maletas y me despido. Y ya rumbo a casa, respiro.
Pasan los días y la conversación con el taxista ronda en mi cabeza. Me alarma un hecho en particular. No se trataba en absoluto de un neonazi criollo. Nada de corvos tatuados en el antebrazo, nada de esvásticas, ninguna marcha alemana en la radio. Si, multitud de fotografías de nietos (por su edad, sospecho), la Virgen del Carmen al costado del retrovisor y una calcomanía algo desgastada de Deportes Temuco en el parabrisas trasero. Más moreno que muchos mapuches, sus rasgos delataban además un mestizaje familiar de larga data. Un chileno común y corriente en definitiva, amante de su familia y a sus años todavía esforzado trabajador. ¿Dónde situar el origen de su racismo? ¿en su educación? ¿entorno social? ¿experiencias de vida?… ¿en los medios de comunicación? Concuerdo que El Austral de Temuco puede alterar la percepción de la realidad, pero ¿tanto como transformar a un querendón abuelo taxista en un potencial miembro de los Trizano? No es el único, por cierto. Sospecho que decenas, cientos, miles de personas de similares ideas transitan a diario por las calles de Temuco. Y millones lo hacen por todo Chile. No son personas intrínsecamente perversas. Sí algo esquizofrénicas. No lo digo yo. Lo grafican las encuestas. ¿Considera usted que el Estado está en deuda con los mapuches? Si, el 82 %. ¿Considera usted que el Estado debiera tomar medidas más drásticas contra los activistas mapuches? Sí, 76 %. ¿Debiera el gobierno aplicar la Ley Antiterrorista a los activistas mapuches? No, el 67% (Sondeo del Centro de Encuestas de La Tercera, septiembre de 2008). Sí, sí, pero no. No, no, pero sí. Era que no… discriminación “a la chilena”.
¿Qué hacer al respecto? ¿Pasar a la ofensiva? ¿A cada insulto racista responder con otro de mayor peso y calibre? Alguna vez creí que éste era el camino, lo reconozco. Ese tiempo ya pasó. No queda más que insistir en la oportunidad que otorga la palabra. O las letras, en este caso. Qué ganas de llamar al taxista y cual Barack Obama en el patio de la Casa Blanca, abordar nuestras diferencias junto a una refrescante ronda de cervezas. Explicarle tal vez que mi bisabuelo, el lonko Luis Millaqueo, nació en un País Mapuche libre e independiente, siendo el cuarto hijo de una familia de prósperos comerciantes de ganado en el valle del Cautín. Contarle que tras la invasión chilena fue arrinconado en un pedazo de tierra junto a los suyos, ello tras despojarlo el Ejército de los cientos de caballos que a sus 25 años ya comercializaba en sendas caravanas a Puelmapu, la “tierra mapuche del este”, el actual Neuquén de la República Argentina. Contarle que de miles de hectáreas, al bisabuelo le “redujeron” sus tierras a miserables 340. Es lo que consigna el título de Merced, fechado en 1904 y que legalizó el saqueo, el despojo y la miseria de quienes sobrevivieron a la derrota. Sin eufemismos, esos retazos de tierras fueron llamados “reducciones” por la ley chilena. Se crearon más de 2 mil, bien lo sabe el Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, que por estos días usa aquella cifra ante los medios para minimizar la cantidad de mapuches movilizados en el sur. “Son solo dos comunidades dentro de un grupo de más de dos mil las que han optado por el camino violentista”, ha repetido hasta el cansancio.
Contarle al taxista que lo que Pérez Yoma denomina “comunidades” son precisamente las “reducciones” donde los Pérez Yoma de la época encerraron a gente como mi bisabuelo y su parentela. “Comunidades” las llama el ministro y nosotros muchas veces también, olvidando que fueron (y tal vez siempre serán) grises campos de refugiados. Contarle también que tras la muerte del bisabuelo, mi chedki (abuelo materno) Alberto asumió como lonko, heredando no solo el cargo, también la condena de no poder ser más que un campesino pobre. Contarle que el abuelo pasó gran parte de sus 76 años, sin saber leer ni escribir, recorriendo juzgados y oficinas públicas, falleciendo de cáncer y de pena el lluvioso mes de julio de 1990. Al igual que su padre, Alberto buscaba inútilmente recuperar parte de lo robado y así proyectar un mejor futuro para sus 13 hijos. No logró reparación alguna y en el esfuerzo se le fue la vida. Contarle que Jacinta, la mayor de sus hijas, era su regalona. Y que sufrió mucho al dejarla partir, a sus 17 años, a Santiago en busca de trabajo y posibilidades de estudio.
Contarle al taxista que Jacinta, joven culta, brillante y buenamoza, sería mi madre. La misma que no dudaría en desechar una beca a Estados Unidos con tal de aportar a la educación de sus hermanos, trabajando de sol a sol como empleada doméstica. Y que allí, en el destierro hostil de la capital, siendo una veinteañera, conoció a mi padre y que allí, entre días libres ella, días franco del regimiento él, se acompañaron, se enamoraron y, a la primera oportunidad, no dudaron en regresar juntos al sur, a su tierra.
Y que de esa unión, ya en los 70’, nacieron María Elena, Alejandra y el pasajero que aquel día de lluvia recogió en el aeropuerto. Contarle que Jacinta, aun enviudando poco después del retorno, se esforzó por transmitir a cada uno de sus hijos la disciplina del estudio y la ética del trabajo. También, el amor por su cultura y el respeto hacia su pueblo. No le resultó fácil y sus manos, atrofiadas hoy tras tanta amanecida cosiendo ropas ajenas, son el doloroso testimonio de su sacrificio. Contarle que María Elena, la mayor, vive en Londres hace 15 años; que Alejandra, la regalona de papá, destaca hoy en el campo de la medicina. Y que Pedro, su pasajero, transita por la vida como profesional del periodismo.
O de la comunicación más bien dicho, pues entre “informar” y “poner en común” trato siempre de optar por lo segundo. ¿Será posible que usted y yo hagamos ese ejercicio, el de “poner cosas en común”?, preguntaría al taxista. ¿Será posible para usted ponerse en mi lugar y en el reconocimiento de la dolorosa historia que hoy comparto, respetarme y convivir juntos? ¿Existirá un sueño compartido entre los suyos y los míos que nos permita tratarnos como iguales en nuestra diferencia? Tal vez sí exista.
Tanto usted como yo adoramos por igual a nuestros hijos. Tanto usted como yo deseamos por igual una mejor vida para nuestras familias. Tanto usted como yo quisiéramos vivir en una región en paz. Tanto usted como yo, incluso, deseamos que Deportes Temuco tenga mejor suerte esta temporada. ¿Será posible, entonces, poner el acento en lo que nos une y no en aquello que nos fragmenta? No me responda de inmediato. Antes quiero que me hable de usted, de sus padres, sus abuelos, conocer también retazos de su historia. Atrévase, no tenga miedo. Las próximas cervezas corren por mi cuenta, le diría.
* El autor es periodista. Director del periodico Azkintuwe y miembro del Comité Editorial de la Agencia Internacional de Prensa Indígena, México D.F
Original en http://blog.elsur.cl/2009/08/25/dialogo-inconcluso-entre-un-mapuche-y-un-taxista/
27 marzo 2012
20 mil visitas a mi página flickr de fotos
20 mil son las fotos vistas en mi página personal de fotografías Flickr. Hoy alcance ese número. La cuenta la abrí en octubre de 2006 y sería el choko (Mauricio Rodríguez) quien me mostró las posibilidades de almacenamiento que permitía esta sitio.
De ahí en adelante he ido dejando fotos que he tomado en diferentes partes cuando ando con mi familia, sólo, en los viajes de trabajo, entre otros. Lamento no haber tomado más fotos cuando era un viajero pagado en mis tiempos de periodista. Hace poco decidí hacerme premium en esta página y así sobrepasar las 200 fotos que te permiten almacenar gratis y hoy tengo 378 fotos.
Muchas de ellas son lugares que recuerdo con agrado , otras con pavor por lo que se ha vivido y otras son simplemente para dejar un recuerdo gráfico. He decidido no poner familia ni eventos propios, esos se quedan en el disco duro. También decidí recoger algunos eventos como el bombardeo a La Moneda y Pinochet al lado de Allende para reflejar la historia.
Me ha sorprendido eso sí el que la mayor visita sea un mural de la Garra Blanca y seguida por el Balneario de Punta de Tralca. El estadio Carlos Dittborn tiene sus fans propio ya que está en wikipedia. El resto son buenas fotos, pero la que me atrae y gusta profundamente es la de la estación de Temuco. Muchos recuerdos me surgen ahí de esa infancia ya tan lejana.
23 marzo 2012
Vietnam una nación que conocemos por el cine y la TV
En estos días en que el Presidente Sebastián Piñera anda en visita en Vietnam he recordado una de las entrevistas que más recuerdo por lo interesante, entretenida y sorprendente. Fue cuando trabajaba en La Tercera y me tocó hablar con el embajador de Vietnam en Chile Nguyen Van Dao, actualmente en Argentina.
Más que hablar de la misión comercial que iba desde Chile a Vietnam y que encabezaba Andrónico Luksic y que era por lo que estaba allí, nos pusimos a hablar de su país.
De pequeño Vietnam que derrotó al poderosos Estados Unidos en plena guerra fría. De los miles de Charlys que uno ve en las innumerables películas gringas. De ese pueblo que con esfuerzo y con corazón tuvo que enfrentar tantas dificultades.
Nguyen nació en los 50 por lo que le tocó vivir como estudiante la guerra y ser un observador en vida de los acontecimientos. ¿Cómo no aprovechar de conversar con él , además en español, de si todo lo que conocimos a través de las películas estadounidenses es verdad?
Empático como buen periodista, trabajó en la Agencia VNA -que es la agencia oficial de Vietnam- fuimos revisando los episodios de esa guerra. la entrevista daba para media hora, pero nuestra conversación duró tres. Si algo me quedó de ella fue el amor que sentía por su país y de la frase que repetía siempre "cada vez que vuelvo a Vietnam lo encuentro más lindo. Como le escuchábamos a Ho Chi Minh cuando recibimos un país en ruinas: cada día será más bello". Un amor por su tierra que era envidiable y que me encantaría que muchos chilenos fueran capaz de señalar. Cada día más lindo, cada día mejor. Fue una larga conversación que recuerdo y que me ha servido para comprender que uno debe mirar en positivo cuando se avanza.
Yo estoy cada día mejor porque he ido crecido como persona y conmigo ha crecido una familia que me acompaña alegre ante las posibilidades que van surgiendo, no libres de inconvenientes, pero que juntos se podrán lograr. cada día es más bello porque están conmigo.
Vietnam
Antecedentes de este pequeño pueblo. Que no es tan pequeño porque nos superan como país en varias veces.
La población de Vietnam es de 86 millones de habitantes y es el décimo tercer país con más habitantes del mundo.
Es una nación multi-étnica, con 54 grupos étnicos diferentes, de ellas los Viet son más numerosos. La lengua vietnamita, que tiene alfabeto latino, es idioma oficial y nacional, aunque muchos grupos étnicos tienen sus propios dialéctos.
Posee una milenaria y rica tradición cultural asentada por sus costumbres y hábitos autóctonos más la incorporación de valores culturales universales. Se caracteriza por múltiples fiestas tradicionales, la más popular y más celebrada es el TET (TẾT, Año Nuevo Lunar); muy variadas músicas, y danzas folklóricas, muy desarrollados y conocidos internacionalmente sus artes, teatros populares y su artesanía.
Vietnam tiene más de 2.500 años de historia desde la fundación del primer estado. Miles de años asediado y agredido por las dinastías feudales chinas. Casi un siglo bajo dominación francesa. 9 años de resistencia contra la guerra de reconquista del colonialismo francés. Más de 20 años enfrentando a una de las guerras más criminales desatada por las fuerzas imperialistas. Logró su victoria definitiva en 1975 y su reunificación territorial en 1976.
Hoy, Vietnam es uno de los países que tienen desarrollo económico más dinámico, rápido y sostenido en el mundo, con crecimiento promedio durante los últimos 20 años de más del 7,5%. En 2008: crecimiento del PIB de 6,23%, exportaciones de casi 62,9 mil millones de dólares, inversiones extranjeras con 64 mil millones de dólares, cerca de 4,3 millones de turistas extranjeros. La esperanza de vida de más de 73 años. Más del 95% de la población alfabetizada. De cada tres vietnamitas, uno va a la escuela. La conciencia social y el nivel cultural de la población en general se elevan constantemente.
14 marzo 2012
Contemplando el desierto por donde entregaron su vida
Muchas veces viaje a Iquique y no me había dado el tiempo de quedarme algunos días para conocer el interior de la región de Tarapaca. Hasta que en 2009 lo hice con unos compañeros y me dediqué a fotografiar parte de esa experiencia. Años más trade volvería con mi familia para reecontrame con esas locomotoras que están ahí mirando el desierto. Un recuerdo vivo de lo que fue la gran producción de salitre hasta 1945, año en que Alemania inventó el salitre sintético.
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