Encontré este video realizado por Difamadores, un grupo de jóvenes que han usado el sarcasmo como una buena vía de reflejar la actual estructura chilena.
23 octubre 2009
31 agosto 2009
Horrenda planificación en Chillán
Es sorprendente el descriterio y falta de planificación urbana. Cuando uno piensa en una postal de Chillán inmediatamente recuerda lo particular de su Catedral. Imagen que uso desea fotografiar cuando pasa por esa ciudad. Pero ¿quién sería el estupido (no encuentro otra palabra que refleje mi decepción) que autorizó la instalación de una gran antena de celular al lado de ella?Por favor, la estética dónde quedó. Estamos hablando de uno de los principales hitos que tiene esa ciudad y que hoy cuando uno toma un recuerdo se empaña por una "hermosa" antena de celular. ¿No había otra ubicación? Un homenaje a la mala gestión urbana de la municipalidad de Chillán y de sus autoridades.
11 agosto 2009
Las creaciones de Sebastián
Los niños crecen más rápido de lo que uno quisiera. Sebastián ya tiene 14 años y hace tan poco que era un bebe. Grande, esbelto, inteligente y profundo son sólo algunas de sus características. Aún recuerdo ese día en que tan pequeño lo recibí en la clínica, un pequeño ser que era parte mia y parte de Catalina. Un bebe que desde sus primeros segundos demostró que iría más rápido de los que dicen los libros y ahí mismo antes de que el doctor lo estimulara ya estaba gritan con su voz ronca. "Ya llegué a este mundo y deben estar ahí cuand
o los necesite", así parce que decía ese llanto. Hoy grande aún lo siento como ese niño que rompía las reglas y se salía con la suya, pero la vida no es fácil y eso lo ha tenido que ir comprendiendo. Me reflejo en su ser, miró sus frustraciones y las veo en las mias, pero ahí está él dándose la fuerza que necesita para lograra esas metas, al igual como las que ha ido superando en la vida.Esta semana le mandé a estampar dos poleras con sus creaciones y quedaron hermosas.
11 marzo 2009
40 años no es nada, feliz la mirada a otros 40 más

Hoy llegué a los cuarenta años y estoy feliz. Pienso e inmediatamente recuerdo todo lo que he construido. Una linda familia que la integra una gran mujer que es la base de los logros que hemos conseguido, dos niños hermosos que han ido creciendo con personalidad y conciencia y una pequeña que llegó este año para rejuvenecernos.
Lejos ha quedado ese 11 de marzo de 1969 cuando conocí el mundo en uno de los pabellones de la ya abandonada Maternidad del Hospital El Salvador. Ayudado por un fórceps, instrumento médico semejante a una tenaza, llegué ese día a ser el primer hijo del matrimonio entre José Cirilo y Bertina María, ambos provincianos que a fines de la década de los sesenta viajaron desde el campo a la capital, el primero desde la localidad de Los Laureles en la Región de la Araucanía y la otra desde San Clemente en la Región del Maule, a buscar una mejor vida.
A ambos le agradezco la hermosa niñez que me dieron. No teníamos mucho, pero teníamos todo lo que necesitamos. Nuestra casa se construyó con esfuerzo, primero fue una mediagua para luego cambiarnos a la casa de ladrillos que se construyera con los planes del Serviu. Jugué en calles de tierra, con los pirgüines que nacían en las pozas que se formaban en los terrenos que hoy ocupa el nuevo Hospital Militar en La Reina, recorrí los cerros de la precordillera, hice volantines y cubitos para vender en la población, vendí recorriendo las casas queso de cabra que traía una tía desde Lampa, ayude al lechero que pasaba con su carro y a la “vieja” de los pescados en la Feria.
Fui monaguillo, brigadier de la sexta compañía de Bomberos, futbolista del Club Cordillera, del club de Atletismo del colegio, y empaquetador del supermercado Portofino que se ubicaba en Plaza Egaña. De todos me echaron por desordenado, Ja.
En bus y en tren
Mis primeros estudios los hice en unos buses transformados en sala de clases y del cual nos arrancábamos por las grietas que quedaban justo donde antes estaban las ruedas. Una parvularia viejita sufrió con este niño, que desde esos años le recomendaban tomar Ritalín. Tras un año nos cambiaron al llamado “liceo tablita” o la Escuela F N° 425 de La Reina, ésta ya no existe ya que fue fusionada con otras escuelas y un liceo para hacer el Complejo Educacional La Reina. Hasta quinto básico estuve ahí con las señoritas Mitzy y María Teresa, que son las que recuerdo. Aunque pasaba fuera de clases (no porque me escapara si no porque me echaban por molestar o porque me mandaban a repartir esas galletas con Fortesan que daba el Gobierno para superar la desnutrición de los niños chilenos) tenía buenas notas, ya que mi mamá me adelantaba en las materias leyendo primero que el resto y me dedicaba a jugar para me aburrirme.
Ha pasado el tiempo y atrás quedan tantas historias de esos años.
Pasó el tiempo y gente que he amado ya no están. Mis tres abuelos que conocí cuando niño se han ido. Primero se fue el Yeyo, ese viejo ermitaño que llegó al final de sus días sólo con sus perros en su choza de piso de tierra y calentándose con una fogata en su interior. Recuerdo su imagen e inmediatamente me entristece saber todo lo que sufrió. Una pelea con su padre que lo llevó a cortar relaciones con su familia y simplemente desheredarse, al tiempo fue abandonado por su señora y tuvo que encargarse de sus cuatro niños pequeños así los repartió entre internados y familiares.
Mi mayor recuerdo con él fue una vez que estaba en su casa y salí al patio a hacer unos hoyos con una azuela pensado que era un azadón y cuando me vio puso el grito en el cielo por lo que nunca más quise ir a verlo. Por el contrario, ansiaba que llegará fines de diciembre para “volar” en el tren de La Frontera o en el bus Igi Llaima a la casa en que vivían de mis abuelos Heriberto y Clemira en el Fundo Las Rosas, que se ubicaba en el camino entre un pueblito llamado Los Laureles y el Lago Colico. Fueron veranos hermosos. A caballo todo el día, tomando leche de vaca recién ordeñada, corriendo a la quinta a comer manzanas, en aquel que era mi manzano (cada uno de los primos que siempre nos juntábamos en la casa de campo había elegido imaginariamente un árbol), subíamos a los perales, a los guindos, y al resto de los árboles que aún componen esa deteriorada quinta. Ahí quedaron las tardes de río de aguas claras y de temperatura agradable, las salidas a campo traviesa a jugar con las langostas o mariposas, el trabajo de arreo de animales y su posterior marcación. Esos cientos de animales que venían desde los potreros hasta los corrales para ser marcados y castrados (la recompensa eran las criadillas para comer fritas en la cocina a leña). ¿Cuántos recuerdos felices de esos días de campo?. Muchos. Si tanto me encantaba estar ahí que hasta en invierno trataba de irme… Ya más adolescente recorrí Temuco a pie yéndome a dedo hasta Los Laureles ya que el bus salía a las 12 horas del Terminal Rural, al lado de la feria de Temuco.. Historias hermosas que ha quedado entre lo mejor de lo que he vivido.
Crecimos. El cambio de mis abuelos al pueblo también marca el cambio y el interés por ir a verlos disminuyó, aunque no dejé de hacerlo. Si hay un recuerdo de esta época es el de mi abuelo despidiéndose parado en la puerta de su casa esa última vez antes de que Dios se lo llevará… fue el adiós. La siguiente vez que volví ya había cumplido los 18 años y fue a fines de agosto de 1988. Un viaje triste toda la noche en bus desde Santiago como había que esperar que el bus para ir a casa del abuelo, me arranqué al Mercado de Temuco y en su puerta le compre a una mapuche unos copihues rojos. Eran el último homenaje que podía darle a mi viejo. Ya en el bus rumbo a Laureles me fui sólo al final y el resto de mi familia se quedó al principio… sentado en los escaños de la puerta trasera me tocó vivir una de los episodios más penosos que me ha tocado. Desde la radio del bus comenzó a sonar la canción “por qué te marchas abuelo” de Manolo Galván. Las lagrimas corrieron, las mismas que derramé en la leñera estando en al casa de ellos y que me salen cuando recuerdo ese momento. Fue el fin de una etapa.
La alegría ya viene
Dos semanas después de ese triste episodio la alegría llegó. El triunfo del No fue un logro importante para Chile y siento haber contribuido con más de unos granitos de arena. Cuántas cosas recuerdo de esta época. Marchas, caravanas, movilizaciones, rayados, panfleteos (el partido entre Chile y Paraguay para las eliminatorias de ese año fue extraordinario. Ingresamos con una mochila llena de panfletos que lanzamos en la galería norte y que inundaron el estadio). Tantas cosas que hice en esta época, tanta gente que conoci…Si hay un factor que ayudo a todo esto fue mi formación personal es el haber estudiado en el Liceo de Aplicación. Llegar al emblemático establecimiento de Cummings no fue fácil. Tenía a mi primo Marco Serrano estudiando ahí desde séptimo por lo que pedía mi tía que me averiguara cómo podía ingresar, me dijo que estaba todo listo y que fuera a dar las pruebas a fines de diciembre. Cuando llegué a rendir esa prueba mi nombre no apareció en ningún lugar. Ella había consultado que se necesitaba y me lo dijo yo andaba con todos los papeles, pero se le olvidó que había que inscribirse antes. Así que ahí estaba un pre adolescente de 13 años hablando con las personas encargadas del proceso, pidiendo hablar con el rector, moviéndome con gente que nunca había visto. En mi interior resonaban las palabras de ese desgraciado profesor de matemáticas del Colegio Regina Pacis, donde estudié de sexto a octavo básico, y que me había dicho que no quedaría en ese Liceo “porque no es para ti”. Tener que volver a la calle el Aguilucho y hacer mi enseñanza media en el Regina Pacis que iniciaba a dar ese año primero medio y ver la cara de esa bestia me dio las fuerzas de insistir y pedir que me por lo menos me dejaran tomar el examen. Si no quedaba que fuera por temas académicos y no por que alguien no había hecho bien su trabajo de informar bien lo que se debía hacer. 45 minutos después de que todos habían partido comencé con los exámenes. Sentado en la sala me vino un decaimiento que casi me llevó a pararme y entregar la prueba sin contestar . No había derecho de que un niño enfrentara esa dificultad… pero el recuerdo de ese profesor del Regina Pacis me hizo contestar rápidamente. Terminó el tiempo y no alcance a contestar todo, pero lo suficiente. Ahí semanas después vi mi nombre en el Primero I, la felicidad fue enorme…. Nunca más volví a pisar el Regina Pacis y nunca me importó cruzar Santiago desde La Reina hasta Cummings con Alameda durante cuatro años. El emblemático establecimiento fue mi base y mi mundo.

Los viajes eran entretenido porque me iba con algunos amigos que estudiaban en el Victorino Lastarria y niñas en el Liceo 7 de Providencia. Aunque mi libreta se llenó de atrasos y ya no encontraba justificación para ellos y tenía que inventarlas. Como una en que un profesor me preguntó delante del curso en silencio porque ya estaban rindiendo la prueba de ese día porque llegaba con 15 minutos de retraso y me aproche de que había visto un bus que frente al Banco del Estado se le había salido el eje de las ruedas y le dije sin titubear: “Profe venía bien, pero la micro que estaba delante de la mía quedó en panne porque se le salió el eje. Así que hubo que esperar un buen rato que se despejara para comenzar a andar de nuevo, por eso llegué tarde”… silencio y el comenzó a mover la cabeza negando el hecho y dijo: “pero si ese bus está desde la mañana… anda a sentarte mentiroso y espero que hayas estudiado”, risas en toda la sala.
Como olvidar las innumerables tomas del establecimiento para reivindicar la lucha de los estudiantes, ya sea contra la municipalización o contra el régimen de Pinochet. Muchas historias de vida que me marcaron en esos años. Muchas.

Luego de salir y rendir una muy mala Prueba de Aptitud Académica (PAA) que fue reemplazada después por la PSU tuve que ver qué hacía. Los 614 puntos ponderados estaban lejos de los 700 que necesitaba para entrar a estudiar periodismo, la carrera que había decidido estudiar en séptimo básico tras hacer un trabajo de ciencias naturales en el Hospital El Salvador. Tenía la posibilidad de estudiar ciclo básico en la Universidad Católica de Temuco e internamente tratar de postular a periodismo en Santiago. Pero lo veía muy complicado y al final terminaría siendo profesor de castellano y eso no era para mi.
¿Qué hacer? Si no estudio terminaré trabajando toda mi vida como vendedor de Falabella o Almacenes Paris ya que comenzaré a recibir dinero y no dejaré de trabajar. Al final tras recorrer varios lugares para estudiar algo parecido y que pudiera financiar mi papá terminé en Inacap estudiando Comunicación Social con mención en Relaciones Públicas en la sede de Colón. Ahí llegué a ser candidato a la presidencia del centro de alumnos con lista y todo. Perdí, pero seguía mi veta política. Al final terminada la carrera logré a través de contactos la posibilidad de hacer mi práctica profesional en el Ministerio de Hacienda. Ha sido uno de mis trabajos más importante. Trabajé como asesor del asesor de prensa entre 1991 y 1994 en el Ministerio de Hacienda cuando el titular era Alejandro Foxley y en que mi jefe directo se convirtió en el pilar de lo que ha sido mi vida a lo largo de estos años, Cornelio González. Este último que murió antes de terminar el período de Patricio Aylwin fue el que me convenció que estudiara periodismo en la vespertina así termine la carrera en la Universidad de Artes y Ciencias Sociales, más conocida como Arcis.
Al egresar de periodismo y un rápido paso entre otros por La Moneda (espectacular la oficina que tenía con vista al Patio de Los Naranjos) en donde trabajé con Jorge Rodríguez Grossi en la Subsecretaria de Desarrollo Regional. Fueron ocho meses hasta que a Jorge lo echó Eduardo Frei por pelearse con Germán Correa. Así que nos fuimos a la cesantía por algunos meses. En enero me había casado y en diciembre nacería mi primer hijo Sebastián. Humildad fue la palabra que aprendí en esos cinco meses sin trabajo. (Esto requiere un capitulo especial). Tras pasar tres por JC& L Comunicaciones, en donde me abrieron las puertas al mundo laboral nuevamente (gracias eternas René) y pitutar en Cieplan con Joaquín Vial comencé laboralmente el 2 de mayo de 1996 en el Diario Financiero, otro hito en mi vida (y otro capítulo aparte). Llegué a ser periodista de verdad. Primero como periodista de la sección economía, especializándome en temas macroeconómicos. Luego en la sección finanzas en donde cubrí el sistema financiero a través de las mesas de dinero. En este diario hice de todo: editor de la página web, recorrer Chile en las conferencias regionales, viajar al extranjero en charlas de computación, asambleas de organismos internacionales, a manejar autos, o ser moderador de un debate de economistas. Que hice cosas y amigos en el diario. Cuanto vieje hermoso que recuerdo. Cuántos personajes, cuántos recuerdos.

En agosto de 2005 me fui sin querer y queriendo al Diario La Tercera donde estuve hasta enero de de 2006 cuando postulé al Banco Central y ahí me pillan estos cuarenta años. Institución que conozco desde que comencé a reportear en 1996.
28 octubre 2008
Su corazón falló: murió Ricardo Claro
Hoy murió el que era considerado el hombre más temido del mundo político y empresarial chileno, de acuerdo a una encuesta realizada por el diario El Mercurio.
Ricardo Claro Valdés, abogado de la Universidad de Chile y controlador de varias empresas entre las que destaca la Compañía Sudamericana de Vapores, Elecmetal, Viña Santa Rita, varias concesiones portuarias como San Vicente, San Antonio e Iquique, el canal de televisión privada Mega, Diario Financiero y Capital.
El empresario que nació un 26 de agosto de 1934 y estaba casado con María Luisa Vial, no tuvo hijos y dejó de existir a las 4 de la mañana del 28 de octubre de 2008.
Claro era uno de los hombres mejor informados del país. Siempre logró anticiparse a las crisis económicas de origen externo, lo que le permitió consolidar sus negocios.
Cercano a la derecha y muy vinculado al Vaticano logró imponer ideas a través de acciones que estuvieron siempre al limite de la ética, aunque en lo personal siempre fue un defensor de las ideas conservadoras.
Una de los episodios más polémicos que se recuerdan fueron el llamado "Piñeragate" cuando cortó la posibilidad de que Sebastián Piñera de ser candidado presidencial. En un programa en vivo en su canal Mega y en la calidad de panelista del mismo, reveló las conversaciones telefónicas entre Sebastián Piñera y su amigo Pedro Pablo Díaz, en contra de la actual senadora Evelyn Matthei, señal captada en el comando de Telecomunicaciones del Ejercito. La marca de la radio, Kioto, se hizo famosa desde ese momento.
Pero no es la única polémica. se enfrentó judicalmente contra el director y un periodista de La nación por un artículo que lo vinculaba con casos de derechos humanos, del cuál no tenía que ver, aunque haya apoyado a la dictadura militar. También se enfrancó en una polémica con el derrotado candidato a Alcalde pro Santiago jaime Ravinet por unos pinos en su residencia de Zapallar. Durante la crisis asiática estuvo en desacuerdo con el accionar del Banco Central loq ue significó ataques a el presidente y gernete de estudios de esa época y otras que no recuerdo.
Así murió quien fuera mi empleador por nueve años.
Ricardo Claro Valdés, abogado de la Universidad de Chile y controlador de varias empresas entre las que destaca la Compañía Sudamericana de Vapores, Elecmetal, Viña Santa Rita, varias concesiones portuarias como San Vicente, San Antonio e Iquique, el canal de televisión privada Mega, Diario Financiero y Capital.
El empresario que nació un 26 de agosto de 1934 y estaba casado con María Luisa Vial, no tuvo hijos y dejó de existir a las 4 de la mañana del 28 de octubre de 2008.
Claro era uno de los hombres mejor informados del país. Siempre logró anticiparse a las crisis económicas de origen externo, lo que le permitió consolidar sus negocios.
Cercano a la derecha y muy vinculado al Vaticano logró imponer ideas a través de acciones que estuvieron siempre al limite de la ética, aunque en lo personal siempre fue un defensor de las ideas conservadoras.
Una de los episodios más polémicos que se recuerdan fueron el llamado "Piñeragate" cuando cortó la posibilidad de que Sebastián Piñera de ser candidado presidencial. En un programa en vivo en su canal Mega y en la calidad de panelista del mismo, reveló las conversaciones telefónicas entre Sebastián Piñera y su amigo Pedro Pablo Díaz, en contra de la actual senadora Evelyn Matthei, señal captada en el comando de Telecomunicaciones del Ejercito. La marca de la radio, Kioto, se hizo famosa desde ese momento.
Pero no es la única polémica. se enfrentó judicalmente contra el director y un periodista de La nación por un artículo que lo vinculaba con casos de derechos humanos, del cuál no tenía que ver, aunque haya apoyado a la dictadura militar. También se enfrancó en una polémica con el derrotado candidato a Alcalde pro Santiago jaime Ravinet por unos pinos en su residencia de Zapallar. Durante la crisis asiática estuvo en desacuerdo con el accionar del Banco Central loq ue significó ataques a el presidente y gernete de estudios de esa época y otras que no recuerdo.
Así murió quien fuera mi empleador por nueve años.
14 agosto 2008
Fernando Castillo Velasco, un maestro

A lo largo de mi vida he tenido la suerte de conocer y llegar a trabajar con personas extraordinarias. Si de algo me arrepiento es no haber aprovechado más el tiempo con ellas y haber mantenido una relación más fluida en el tiempo.
Entre ellos Fernando Castillo Velasco ha sido una demostración clara de que se puede vivir construyendo nuestros sueños. Recuerdo la ocasión en que lo conocí. Siendo dirigente juvenil de la DC junto a otras personas de Villa La Reina (uno de sus sueños hechos realidad) estábamos organizando una jornada de apoyo médico-jurídico en la Parroquia San Juan Bautista -sector en que viví mis primeros 27 años de vida- y tenía que conseguir recursos para una “porotada” que queríamos dar a los que participaban de ella. Llegamos a esa reunión con varias negativas de financiamiento, pero aprovechando la presencia de varios personajes nacionales entre ellos don Fernando, comencé mi intervención apelando a nuestro humanismo cristiano, a cubrir la necesidad de un trabajo en terreno, y mucho más…. Debo reconocer que, por lejos, ha sido mi mejor intervención ante un grupo de gente todo hilado y sin mis titubeos característicos. Al final don Fernando agradeció tener dirigentes juveniles tan comprometidos con la labor social en poblaciones y conseguimos los ansiados recursos para la “porotada”.
El nombre de don Fernando siempre estuvo presente entre las personas que conocía, ya fuera por que los domingos nos tocaba enfrentar en la cancha de fútbol al “Castillo Velasco”, club que lleva su nombre en el campeonato de La Reina, o por las innumerables historias de los “viejos” que construyeron sus propias casas en lo que será el proyecto más querido de don Fernando.
Mi relación directa con él parte en la campaña para su primera elección de alcalde en democracia en 1992. Fueron días intensos de campaña en que estructuramos y nos encargábamos de la propaganda. Eran noches hasta altas horas de la madrugada colgando carteles y pegando afiches. Don Fernando se oponía que rayáramos los muros, lo que tan fácil nos resultaba con la experiencia que teníamos contra la dictadura.
Durante esos meses tuve la ocasión de acompañarlo a muchos recorridos en terreno y hablar horas en su casa. Conocer a su familia y a Mónica su señora, una gran mujer.
Ya trabajando me acerque a él cuando decidí seguir estudiando periodismo y fue una de mis referencias para pedir una media beca en la Universidad Arcis que la al final obtuve. En ese tiempo saliendo de Hacienda un día me preguntó si quería irme a trabajar con él a la Intendencia en la que había sido nombrado, pero le dije que ya había comprometido con Jorge Rodríguez Grossi irme a la Subsecretaria de Desarrollo Regional y que las promesas se cumplen. En septiembre de 1994 renuncia a ese cargo por no estar dispuesto a firmar un decreto que prohibía una marcha que pasaría por calle Morandé al lado de la Moneda. Esta había sido solicitada por el Partido Comunista con motivo del 11 de septiembre, Eduardo Frei Ruiz-Tagle acepta la renuncia inmediatamente. Yo me iría un mes después cuando a Jorge le piden la renuncia como subsecretario.
Hace una semana me enteré por Facebook de que el miércoles 13 de agosto se realizaría el lanzamiento del libro “lecciones del tiempo vivido” de Fernando Castillo Velasco. Que además se celebraría su cumpleaños 90. Y me invité al lanzamiento. Hace doce años que no lo veía y me asombró su vitalidad a los 90 años. Imaginar que fui testigo de la carta que publicó durante la dictadura del general Pinochet para que sus hijos pudieran retomar del exilio porque su cáncer a la garganta lo más probable lo llevaría a la muerte y su deseo era ver a sus hijos Carmen y Cristián. Ganó esa batalla y ahí estaba hablando a la multitud como muchas veces me tocó verlo.
Cada vez que lo oigo me asombra el ambiente que se logra: Una intimidad profunda, un silencio y respeto a escucharlo que cualquiera quisiera.
Mientras hablaban los presentadores del libro, Raquel Correa, Juan Gabriel Valdés, Humberto Giannini, un arquitecto que fue el que mejor habló y que no recuerdo su nombre miraba a mi alrededor y ahí estaban un ex Presidente de la República Patricio Aylwin, su hermano ex contralor de la República, Arturo Aylwin, gente del mundo políticos como Andrés Palma, José Joaquín Brunner, entre muchos otros. Si hasta estaba el ex senador Jorge Lavanderos…
Leía varios pasajes del libro y verdaderamente está escrito de manera muy sencilla hablando de lo que ha aprendido en esta vida. Y en su discurso de ayer habló de la muerte y la tranquilidad con que la espera…de su hijo Javier quien muriera trágicamente a comienzos de los 70 muerto y quien sus palabras siempre ha estado presente en su larga vida.
Una historia interesante, profunda y llena de vida. Es una experiencia de vida que hay que conocer.
Sobre el Transantiago, este premio de arquitectura dice:
“El Transantiago ha sido el delirio más desmesurado y nefasto en la historia civil del Chile independiente: en él, varias decenas de políticos de elite, profesionales y académicos supuestamente calificados, inversionistas, gerentes y funcionarios cayeron en la fantasía sin ningún fundamento de que un remedo de sistema que no cumplía las más elementales exigencias de diseño, infraestructura, equipamiento, capacitación, información al público, ni pruebas piloto de ningún tipo, iba a funcionar por obra y gracia de la providencia divina. El conjunto de desatinos cometidos antes, durante y después de la puesta en marcha, hasta cuando escribo estas notas (abril de 2008) , es tan monstruoso que, a más del inmenso e irreparable sufrimiento para los santiaguinos, el país entero, y ciertamente sus ingenieros especializados, han hecho el ridículo a escala mundial”. Página 186 del libro “Lecciones del tiempo Vivido” de Fernando Castillo Velasco, premio nacional de Arquitectura, alcalde de la Reina en 4 ocasiones y ex Intendente de Santiago.
22 julio 2008
El Escorpión de Higuita. La mejor jugada de fútbol
Como todo grande su osadía le costaría caro a Colombia después en un mundial.
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