17 enero 2006

Homenaje a un grande


Viernes 13, 23:55 horas. Caminé tras una agotadora jornada, pensando que el sábado debía volver a trabajar, era mi fin de semana de turno. Cruzó la calle y ya no estabas. Te habían llevado. Sí, te habían robado completo.
Me paro en el lugar que te dejé. Dudé si te había dejado ahí, pero sí ahí había sido. Esa mañana había decidido dejarte frente a la garita de los guardias de la empresa. Pero ellos no vieron nada.
Ahora sólo me queda recordarte por lo que fuiste : un auto fiel. Sólo me pediste bencina y aceite y uno que otro neumático. No me dejaste botado, me acompañaste a los lagos de la IX región, hasta La Serena y a Mendoza.
Hoy cuando han pasado cuatro días desde que te deje de ver me imagino lo que hiceron contigo. "Deshuesado" en algún taller clandestino listo para que tus piezas vuelvan a servir en algún taxi de Santiago.
Pero quiero que sepas que siento que me cumpliste. Lo que me serviste tal vez no lo supo el que te apartó de mi ese día, pero quedas en el recuerdo de mi familia.
¿Porqué creo que no retornarás? Así lo siento.

1 comentario:

maría josé dijo...

jaja y de cuando que querias tanto al auto?, nunca se noto tu amor por él, siempre lleno de papeles, jamas lo limpiaste, en cambio yo lo mantenia impecable jajaj....
ya hermanito ahora que ya aparecio espero lo limpies jajaj chauuus..