14 agosto 2008

Fernando Castillo Velasco, un maestro


A lo largo de mi vida he tenido la suerte de conocer y llegar a trabajar con personas extraordinarias. Si de algo me arrepiento es no haber aprovechado más el tiempo con ellas y haber mantenido una relación más fluida en el tiempo.
Entre ellos Fernando Castillo Velasco ha sido una demostración clara de que se puede vivir construyendo nuestros sueños. Recuerdo la ocasión en que lo conocí. Siendo dirigente juvenil de la DC junto a otras personas de Villa La Reina (uno de sus sueños hechos realidad) estábamos organizando una jornada de apoyo médico-jurídico en la Parroquia San Juan Bautista -sector en que viví mis primeros 27 años de vida- y tenía que conseguir recursos para una “porotada” que queríamos dar a los que participaban de ella. Llegamos a esa reunión con varias negativas de financiamiento, pero aprovechando la presencia de varios personajes nacionales entre ellos don Fernando, comencé mi intervención apelando a nuestro humanismo cristiano, a cubrir la necesidad de un trabajo en terreno, y mucho más…. Debo reconocer que, por lejos, ha sido mi mejor intervención ante un grupo de gente todo hilado y sin mis titubeos característicos. Al final don Fernando agradeció tener dirigentes juveniles tan comprometidos con la labor social en poblaciones y conseguimos los ansiados recursos para la “porotada”.
El nombre de don Fernando siempre estuvo presente entre las personas que conocía, ya fuera por que los domingos nos tocaba enfrentar en la cancha de fútbol al “Castillo Velasco”, club que lleva su nombre en el campeonato de La Reina, o por las innumerables historias de los “viejos” que construyeron sus propias casas en lo que será el proyecto más querido de don Fernando.
Mi relación directa con él parte en la campaña para su primera elección de alcalde en democracia en 1992. Fueron días intensos de campaña en que estructuramos y nos encargábamos de la propaganda. Eran noches hasta altas horas de la madrugada colgando carteles y pegando afiches. Don Fernando se oponía que rayáramos los muros, lo que tan fácil nos resultaba con la experiencia que teníamos contra la dictadura.
Durante esos meses tuve la ocasión de acompañarlo a muchos recorridos en terreno y hablar horas en su casa. Conocer a su familia y a Mónica su señora, una gran mujer.
Ya trabajando me acerque a él cuando decidí seguir estudiando periodismo y fue una de mis referencias para pedir una media beca en la Universidad Arcis que la al final obtuve. En ese tiempo saliendo de Hacienda un día me preguntó si quería irme a trabajar con él a la Intendencia en la que había sido nombrado, pero le dije que ya había comprometido con Jorge Rodríguez Grossi irme a la Subsecretaria de Desarrollo Regional y que las promesas se cumplen. En septiembre de 1994 renuncia a ese cargo por no estar dispuesto a firmar un decreto que prohibía una marcha que pasaría por calle Morandé al lado de la Moneda. Esta había sido solicitada por el Partido Comunista con motivo del 11 de septiembre, Eduardo Frei Ruiz-Tagle acepta la renuncia inmediatamente. Yo me iría un mes después cuando a Jorge le piden la renuncia como subsecretario.
Hace una semana me enteré por Facebook de que el miércoles 13 de agosto se realizaría el lanzamiento del libro “lecciones del tiempo vivido” de Fernando Castillo Velasco. Que además se celebraría su cumpleaños 90. Y me invité al lanzamiento. Hace doce años que no lo veía y me asombró su vitalidad a los 90 años. Imaginar que fui testigo de la carta que publicó durante la dictadura del general Pinochet para que sus hijos pudieran retomar del exilio porque su cáncer a la garganta lo más probable lo llevaría a la muerte y su deseo era ver a sus hijos Carmen y Cristián. Ganó esa batalla y ahí estaba hablando a la multitud como muchas veces me tocó verlo.
Cada vez que lo oigo me asombra el ambiente que se logra: Una intimidad profunda, un silencio y respeto a escucharlo que cualquiera quisiera.
Mientras hablaban los presentadores del libro, Raquel Correa, Juan Gabriel Valdés, Humberto Giannini, un arquitecto que fue el que mejor habló y que no recuerdo su nombre miraba a mi alrededor y ahí estaban un ex Presidente de la República Patricio Aylwin, su hermano ex contralor de la República, Arturo Aylwin, gente del mundo políticos como Andrés Palma, José Joaquín Brunner, entre muchos otros. Si hasta estaba el ex senador Jorge Lavanderos…
Leía varios pasajes del libro y verdaderamente está escrito de manera muy sencilla hablando de lo que ha aprendido en esta vida. Y en su discurso de ayer habló de la muerte y la tranquilidad con que la espera…de su hijo Javier quien muriera trágicamente a comienzos de los 70 muerto y quien sus palabras siempre ha estado presente en su larga vida.
Una historia interesante, profunda y llena de vida. Es una experiencia de vida que hay que conocer.

Sobre el Transantiago, este premio de arquitectura dice:

“El Transantiago ha sido el delirio más desmesurado y nefasto en la historia civil del Chile independiente: en él, varias decenas de políticos de elite, profesionales y académicos supuestamente calificados, inversionistas, gerentes y funcionarios cayeron en la fantasía sin ningún fundamento de que un remedo de sistema que no cumplía las más elementales exigencias de diseño, infraestructura, equipamiento, capacitación, información al público, ni pruebas piloto de ningún tipo, iba a funcionar por obra y gracia de la providencia divina. El conjunto de desatinos cometidos antes, durante y después de la puesta en marcha, hasta cuando escribo estas notas (abril de 2008) , es tan monstruoso que, a más del inmenso e irreparable sufrimiento para los santiaguinos, el país entero, y ciertamente sus ingenieros especializados, han hecho el ridículo a escala mundial”. Página 186 del libro “Lecciones del tiempo Vivido” de Fernando Castillo Velasco, premio nacional de Arquitectura, alcalde de la Reina en 4 ocasiones y ex Intendente de Santiago.

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